jueves, 8 de enero de 2009

¿Miedo escénico?


Mi mejor amiga me dedicó una sonrisa mientras me daba un pequeño golpe en el hombro, diciéndome sin palabras que era mi turno y debía salir ya. 
Apreté con fuerza el micrófono, el cual sostenía entre mis manos, que en esos momentos sudaban a causa de los nervios. Tragué saliva y respiré profundamente, en un intento de tranquilizar mi corazón que latía con frenesí. ¿Cómo iba a cantar 
delante de todo el colegio? No podía, sencillamente era superior a mí.
Empezó a sonar la música. Dudaba entre irme, sabiendo que me llamarían cobarde, o cantar a pesar de bloquearme, como siempre me pasaba cuando había gente. 
No tuve tiempo de pensar, mi amiga al verme así tomó la decisión por mí. Me empujó al escenario, haciéndome caer de rodillas en el suelo. Estaba roja por la vergüenza que sentía, pero me levanté como pude mirando con pánico al público, era aterrador. Yo, ante todas esas caras que me eran conocidas. Me temblaba todo el cuerpo y sentía un sudor frío deslizándose por mi espalda.
Empecé a cantar bajito y con la vista clavada en el suelo, cuando oí una voz familiar pronunciar mi nombre. Levanté la cabeza, encontrándole a él, mi hermano mayor que me había estado apoyando en todo momento desde que me oyó cantar por primera vez, mirándome fijamente con una sonrisa en su rostro angelical.
Eso me infundió el valor que necesitaba.