martes, 12 de mayo de 2009

Horizonte


En una tarde clara y amplia como el hastío,
cuando su lanza blande el tórrido verano,
copiaban el fantasma de un grave sueño mío
mil sombras en teoría, enhiestas sobre el llano.

La gloria del ocaso era un purpúreo espejo,
era un cristal de llamas, que al infinito viejo
iba arrojando el grave soñar en la llanura...
Y yo sentí la espuela sonora de mi paso
repercutir lejana en el sangriento ocaso,
y más allá, la alegre canción de un alba pura.

Antonio Machado



Hacía tiempo que no subía un poema y quería compartir con vosotros este bonito poema de Machado, gran conocido de los aficionados por la poesía.

2 comentarios:

Lucía dijo...

A mí también me ha gustado mucho, como todos los que tú subes : )

Blanca dijo...

Gracias, Marina.